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Enfermedad de Alzheimer; Síntomas, Diagnóstico, Tratamiento

Por el personal de United Behavioral Health. © 2002 UBH. Todos los derechos reservados.
Última Revisión: Enero de 2006

La Enfermedad de Alzheimer es una condición crónica y progresiva que provoca la pérdida de la mayoría de las capacidades mentales y la incapacidad de responder a otras personas y al ambiente externo. La Enfermedad de Alzheimer normalmente comienza después de los 65 años y es la forma más común de demencia entre las personas mayores.

Alois Alzheimer, un médico Alemán, identificó por primera vez la enfermedad en 1907. Ésta se caracteriza por ciertos cambios anormales en las células nerviosas del cerebro. Ovillos de fibras y estructuras nerviosas compuestas de proteínas (conocidas como placas) se ubican cerca de las terminaciones nerviosas en deterioro y toman el control del tejido cerebral saludable. Este proceso produce los síntomas de la Enfermedad de Alzheimer.

Los síntomas de la Enfermedad de Alzheimer incluyen:

  • pérdida de la memoria a corto plazo (incapacidad para recordar nueva información);
  • pérdida de la memoria a largo plazo (incapacidad de recordar información personal básica, tal como el lugar de nacimiento y la ocupación);
  • juicio limitado;
  • afasia (incapacidad para recordar las palabras o comprender el significado de las palabras comunes);
  • apraxia (déficit de planificación motora y oral, que produce incapacidad de realizar tareas personales simples como abotonarse la ropa o subirse el cierre);
  • pérdida de la capacidad espacial;
  • cambios en la personalidad (enojo, irritabilidad, mutismo, confusión, depresión inusuales).

Es importante tener en cuenta que la presencia de alguno o todos estos síntomas no significa que una persona tenga la Enfermedad de Alzheimer. Existen otras condiciones menos graves que tienen síntomas similares. Solamente un profesional médico calificado a través de un completo examen puede confirmar el diagnóstico.

Aproximadamente 4 millones de estadounidenses sufren la Enfermedad de Alzheimer. Es la cuarta causa principal de muerte en los Estados Unidos y afecta levemente más a las mujeres que a los hombres. Asimismo, el riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta con la edad afectando de 8 a 15 por ciento de las personas mayores de 65 años. Existe una forma de la enfermedad que puede ocurrir en personas más jóvenes (entre los 40 ó 50 años), pero es mucho menos común.

La Enfermedad de Alzheimer avanza lentamente, a menudo promediando 8 a 10 años de evolución desde los primeros síntomas hasta que la persona muere. La muerte no se produce debido a la enfermedad misma, sino por enfermedades secundarias, tales como la neumonía o las infecciones urinarias.

En la actualidad, no existe cura para la enfermedad de Alzheimer. El tratamiento se centra en disminuir su evolución y desarrollar formas de sobrellevar sus síntomas. Los factores de riesgo de la Enfermedad de Alzheimer incluyen la edad, los antecedentes familiares de la enfermedad, algún traumatismo en la cabeza, el Síndrome de Down, un bajo nivel de educación y ciertos indicios genéticos y cromosómicos. Se están llevando a cabo investigaciones exhaustivas para obtener más información sobre la causa, la prevención y el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer. Aunque se desconoce la causa exacta de las anomalías cerebrales que producen la enfermedad de Alzheimer, se piensa que incluye una combinación de factores genéticos y ambientales.

Las investigaciones más recientes indican que la acumulación de una proteína conocida como proteína beta amiloide puede ser un factor significativo causante de la Enfermedad de Alzheimer. Los genes anormales encontrados en las familias con la enfermedad sugieren que, en algunos casos, la Enfermedad de Alzheimer puede ser hereditaria. También se exploran los desequilibrios químicos, las toxinas ambientales y las infecciones virales como posibles causas de la enfermedad.

Síntomas de la Enfermedad de Alzheimer

En la primera etapa de la enfermedad, el único síntoma puede ser mala memoria leve. Debido a que la memoria a corto plazo se ve afectada, la persona con la Enfermedad de Alzheimer puede tener problemas para recordar eventos y actividades recientes o los nombres de miembros de familia y cosas. Los problemas de esta naturaleza pueden ser molestos, pero no son lo suficientemente graves como para causar preocupación extrema.

Sin embargo, si la enfermedad evoluciona, los síntomas empeoran y son más evidentes. Las personas con la Enfermedad de Alzheimer pueden olvidar cómo hacer tareas básicas, como cepillarse los dientes o peinarse. También, comienzan a tener problemas serios para hablar, leer y escribir, así como para comprender y pensar con claridad.

Es probable que en esta etapa las personas con la enfermedad o los miembros de su familia busquen ayuda médica. A medida que aumenta la pérdida de las capacidades de la persona, ésta se vuelve ansiosa o agresiva o puede deambular lejos de su hogar. Con el tiempo, los pacientes necesitarán atención completa. Los síntomas específicos aparecen dependiendo de la evolución de la enfermedad.

Estos síntomas incluyen:

  • conciencia del deterioro intelectual en las etapas iniciales;
  • incapacidad para realizar movimientos con sentido y usar objetos en forma adecuada;
  • dificultad con los movimientos especializados y secuenciales aprendidos con anterioridad;
  • problemas para nombrar objetos;
  • dificultad para encontrar las palabras en una conversación;
  • depresión;
  • demencia y pérdida progresiva de muchas funciones cerebrales;
  • atención interrumpida o divagación;
  • incapacidad para mantener el pensamiento o la conducta con sentido y dirigido a una meta;
  • incapacidad para concentrarse;
  • desorientación;
  • confusión;
  • pérdida de la memoria (principalmente de la memoria a corto plazo);
  • aislamiento de la interacción social;
  • dificultad progresiva para interactuar en situaciones sociales o personales;
  • disminución de la capacidad para cuidarse a sí mismo y para realizar las actividades de la vida diaria;
  • falta de espontaneidad;
  • conducta inadecuada en relación con el entorno;
  • juicio limitado;
  • agitación u otros cambios en el estado de ánimo que aparecen o empeoran a medida que progresa el trastorno;
  • cambios en el patrón de sueño (incluyendo la apnea del sueño);
  • movimientos no controlados o lentos;
  • incontinencia.

Diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer

En la actualidad no existen exámenes específicos para diagnosticar la Enfermedad de Alzheimer. El examen de las placas y los ovillos que demuestran la presencia de la enfermedad resultaría demasiado invasivo dado que estas anomalías celulares se desarrollan en el interior del cerebro. Se pueden realizar varios tipos de tomografías del cerebro, incluyendo la resonancia magnética nuclear (MRI, por sus siglas en inglés), la tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) y la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). Se puede realizar unos diagnósticos precisos de la Enfermedad de Alzheimer mediante un examen médico, psiquiátrico y una evaluación neurológica muy completos del paciente.

Es importante comprender que tener síntomas de demencia no significa automáticamente que una persona tenga la enfermedad. Otros tipos de demencia son la demencia vascular, seudodemencia y demencia causada por varias enfermedades, incluyendo la Enfermedad de Parkinson, de Huntington, esclerosis múltiple y SIDA.

El elemento clave para diagnosticar la Enfermedad de Alzheimer es descartar otras enfermedades que tienen síntomas similares. La seudodemencia se refiere a las enfermedades que se pueden revertir, tal como la demencia producida por la interacción de los medicamentos o la depresión. Los medicamentos que pueden causar síntomas parecidos a la demencia, incluyen los antidepresivos, antipsicóticos, medicamentos contra la ansiedad y sedantes. Dado que algunos tipos de demencia son tratables, es fundamental hacer un diagnóstico preciso.

Tratamiento para la Enfermedad de Alzheimer

El tratamiento se centra en disminuir la evolución de la enfermedad, desarrollando maneras de sobrellevar sus síntomas y preservar la calidad de vida general del paciente el mayor tiempo posible. Aún no existen tratamientos eficaces para evitar y detener la enfermedad.

El clorhidrato de tacrina (Cognex) es un medicamento que se ha descubierto que sirve para el tratamiento de la demencia leve o moderada producida por la Enfermedad de Alzheimer. Existen muchos otros medicamentos que se están probando y que han demostrado algunos resultados promisorios. También existen medicamentos que pueden controlar los síntomas conductuales de la enfermedad, incluyendo el insomnio, la agitación, la ansiedad y la depresión. El tratamiento de estos pacientes a menudo hace que se sientan más cómodos y facilita su cuidado.

Las personas con la Enfermedad de Alzheimer deben visitar al médico con regularidad. El médico de atención primaria controlará de cerca la evolución del paciente para verificar si existen complicaciones médicas, ajustar los medicamentos y realizar exámenes del estado mental para seguir atentamente la evolución de la enfermedad. El médico del paciente y otros profesionales de la salud también pueden ofrecer ayuda y apoyo a los pacientes y sus familias. El apoyo para el cuidador principal es especialmente importante. El médico también ayudará a determinar en qué momento la persona con la Enfermedad de Alzheimer puede necesitar atención de enfermería profesional fuera del hogar.

Mientras más tiempo pueda seguir siendo independiente la persona con Alzheimer, mejor. También es mejor que la persona enferma permanezca en su entorno más familiar. Mantener una rutina sencilla ayudará al paciente a sentirse menos estresado para tomar decisiones. A medida que la enfermedad evoluciona, se deberá supervisar cada vez más sus actividades.

En la etapa temprana e intermedia de la Enfermedad de Alzheimer, la persona puede tener plena conciencia del deterioro de sus capacidades mentales y puede sentir temor sobre su futuro. En esta etapa y durante toda la enfermedad, es muy importante ocuparse del bienestar mental del paciente con la ayuda de su médico, trabajador social u orientador psicológico.

Mientras más activa se mantenga la persona, menor será la evolución de la enfermedad. Los estudios sugieren que una buena dieta también puede ser útil. La nutrición general y mantenimiento de la salud es importante, aunque habitualmente no es necesario consumir una dieta especial o suplementos nutricionales. Se debe instar a la persona para que haga ejercicio. Con el tiempo, es posible que sea necesario el control y la asistencia las 24 horas del día. Esto puede incluir atención en el hogar, casas de huéspedes, cuidado diurno de adultos u hogares de convalecencia. También pueden ser útiles en el cuidado de las personas con la Enfermedad de Alzheimer enfermeras visitadoras o auxiliares, servicios voluntarios, servicios de protección de adultos y otros recursos comunitarios.

La orientación familiar puede ayudar a sobrellevar los cambios que se requieren para la atención en el hogar. Los programas educativos y grupos de apoyo ayudan a los parientes de los pacientes enfermos a sobrellevar sus sentimientos y los cambios en sus vidas.

Si Alguien que Usted Conoce Tiene la Enfermedad de Alzheimer

Si alguien que usted conoce tiene la enfermedad de Alzheimer, una de las mejores cosas que puede hacer es cuidarse a sí mismo. Es natural sentirse ansioso, preocupado y estresado cuando se debe cuidar a una persona con la Enfermedad de Alzheimer. A fin de enfrentar los desafíos que presenta la enfermedad, es fundamental que usted se mantenga lo más saludable y relajado posible.

Existen muchos programas en este sitio Web que están diseñados para ayudarle a sentirse mejor tanto emocional como físicamente. En nuestra área de Mejoramiento de Sí Mismo, puede obtener información sobre el Control del Estrés y otros programas de autoayuda que puede personalizar y seguir a su propio ritmo.

Dónde Ir para Obtener Más Información

Para obtener más información sobre cómo sobrellevar la Enfermedad de Alzheimer, por favor comuníquese con United Behavioral Health (UBH) al número gratuito que aparece en el reverso de su tarjeta de bolsillo de UBH. Nuestros Orientadores de Admisión tienen experiencia ayudando a las personas a identificar la naturaleza de sus problemas y a encontrar los recursos correctos para abordar esos problemas.

Puede comunicarse con las siguientes organizaciones para obtener más información:

Alzheimer's Association 225 N. Michigan Ave., Suite 1700 Chicago, IL 60601 Línea directa de información: (800) 272-3900 (312) 335-8700 www.alz.org

Alzheimer's Disease Education and Referral (ADEAR) Center P.O. Box 8250 Silver Spring, MD 20907-8250 (800) 438-4380 www.alzheimers.org

La información sobre los enfoques educacionales o terapéuticos se proporciona sólo para fines educacionales. Algunos tratamientos pueden o no estar cubiertos por su plan de beneficios. Por lo general, la cobertura depende de las especificaciones de su plan y las pautas pertinentes mantenidas con relación a su plan de beneficios.

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